viernes, mayo 20, 2011

El brillo del plato...cuestión de frescura

Ni soy un entendido, es más, ni me considero un profesional de esto del beber y el yantar, ni he pretendido en este blog ni pretendo en este post sentar cátedra, soy un cada vez menos aficionao de fin de semana de la cocina tecnoemocional, tradiemocional o como queráis llamarla. Y el brillo del condumio juega un papel importante, yo ya lo sabía. La primera vez que vi ese brillo, y no muchas veces más, fue en casa Josué, allí en aquel sencillo comedor descubrí que la cocina, además de calmar los rugidos estomacales, es capaz de serenar el alma y emocionar los sentidos.El brillo del producto y lo que consigo conlleva este es la parte fundamental de que un plato te hable, te emocione y te haga cambiar el chip.



Así me pasó cuando visité por primera vez Casa Josué, el brillo de sus platos me cautivó, y necio de mi me estuve preguntando durante varios meses de donde provenía, ¿De su vajilla blanca impoluta? (cambie la vajilla de mi garito a blanco) ¿Del reflejo sobre el plato de los halógenos con luz cálida? (Cambié las lámparas de mi garito por halógenos de luz cálida), pero no, aunque estos dos elementos ayudaban, no son el motivo de ese brillo que lleva parejo sabores plenos y puros, el culpable; la frescura del producto comprado día a día. Ya sea en el mercado central o donde sea, siempre buscando el producto más fresco. El Miércoles estuve comiendo con Josué en Scarole, enfrente del mercado central, antes nos pasamos por el mercado, hacia dos años que Josué no lo visitaba. Y surgió está conversación, el brillo del plato el sabor de lo fresco, como los primeros brillos de unos ojos enamorados, así fue la cocina de casa Josué. Así la recordamos todos los aficionaos y los grandes maestros que pasaron por su casa, así se lo recuerdan cada vez que lo ven.



Por eso flipo cuando la mayoría por no decir todos los restaurantes tiran de proveedor, amigos míos, siempre quise tener en Valencia mi garito pa tener el producto más fresco, pa ir a comprar todos los días, para mi el plato comienza con la compra, con la selección personal del producto.




A mover el culo y a emocionarse otra vez, o el brillo de tus ojos se apagara para siempre.


Tallarines de verduras y sepia con su tinta y sasa romescu.
Rape, esparrago de Navarra fumet de sus huesos y aire de eneldo.


SALUT¡¡¡¡

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